Cual es nuestra reacción ante las catástrofes ?

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Cual es nuestra reacción ante las catástrofes ?

Foo ilustrativa de Japon

Algunos ejemplos los encontramos en el terremoto acontecido en Japón en Marzo de 2011, o el de Lorca dos meses después. Otro tipo de catástrofes, más tristes si cabe, así como más numerosas, son las provocadas por el hombre, fruto del terrorismo o de la locura, como son los atentados del 11-S, el 11-M o la última, la doble masacre ocurrida en Oslo.

Ante un incidente de este tipo lo primero y más importante a tener en cuenta son las víctimas que deja tras su paso. Podemos diferenciar entre las víctimas físicas directas, las víctimas contextuales (traumatizadas por las condiciones después del desastre), las víctimas periféricas (no residen en el lugar de los hechos pero han tenido pérdidas) y finalmente las víctimas de ingreso (personas de los servicios de emergencia y voluntarios, que sufren el estrés psicosocial y por identificación con las victimas).

Es fundamental en este sentido la labor que realiza el personal de asitencia, ya que en un primer momento es indispensable el apoyo inmediato a los afectados (asegurarles condiciones de seguridad, proporcionarles información, otorgarles una visión esperanzadora y permitirles la liberación de sus emociones entre otras). Posteriormente el hablar sobre lo ocurrido puede ayudar a integrar emociones y elaborar una buena reevaluación.

Después de un hecho de esta envergadura, la investigación ha encontrado que los sujetos atraviesan diversas fases de afrontamiento colectivo:

Fase de Emergencia, caracterizada por una elevada ansiedad, pensamientos recurrentes sobre la tragedia y un gran contacto social. Es la fase más próxima al desastre, teniendo lugar entre las 2-3 semanas posteriores.

Fase de Inhibición: Disminuye el contacto social, las víctimas buscan hablar de sus dificultades pero tienen menos fuerza para escuchar a otros. Aumentan los síntomas ansiosos y psicosomáticos. Se alarga entre 3-8 semanas.

Fase de Adaptación: Ocurre cuando las personas dejan de pensar y hablar sobre el hecho, disminuyen los síntomas y se empieza a volver a la normalidad. Ocurre unos 2 meses después del desastre.

Aun así, algunas de las víctimas de estos acontecimientos siguen afectadas durante más tiempo, llegando a desarrollar un trastorno de estrés postraumatico, el cual requerirá de una terapia especializada que les permita seguir con sus vidas.

Para finalizar, nos gustaria dejar constancia de algunos aspectos interesantes relacionados con estos desafortunados acontecimientos:

  • Los sucesos provocados por el hombre causan un mayor número de síntomas de estrés y persisten durante más tiempo que los desastres naturales.
  • El conocimiento por parte de la gente de que un lugar es peligroso por una alta probabilidad de ocurrencia de catástrofes no es un factor suficiente para impedir que se trabaje o viva en él. Quien vive en estas condiciones amenazantes tiende a inhibir la información sobre el peligro y la minimiza. A mayor cercanía de una central nuclear, más cree la gente que está segura.
  • Es usual que las personas que comparten una catástrofe no se puedan ayudar mutuamente por diferentes ritmos y estilos de duelo.
  • Los sujetos que atribuyen los orígenes de una catástrofe a causas externas tenden a recuperarse más rápidamente: el fatalismo es un amortiguador porque aleja al sujeto de la responsabilidad de lo ocurrido.

 

Os recordamos que podeis mandar vuestras consultas a psicologiatipo12@gmail.com.

Cada semana daremos respuesta a una de ellas. El resto de cuestiones serán tenidas en cuenta para las próximas publicaciones, pudiendo inspirar algun tema o ser respondidas directamente en la sección.

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